Hay una pregunta que me persigue. No aparece de golpe — llega en silencio, en los momentos más inesperados. En un velorio. Viendo las noticias. Pensando en el mundo que quiero dejar.

¿En dónde está la línea entre lo lógico y lo humano?

Todo es humano — entonces, ¿qué sigue?

Si todo es humano, ¿qué sigue? No sé cómo responder eso sin usar los marcos de pensamiento que he construido en mis últimas cinco décadas — algunos de gran valor, otros aún por mejorar.

Lo que sí sé es esto: hay algo que no está correcto en este mundo. Hay un malfuncionamiento. Y dentro de mí hay algo — así como un "eit eit", una pequeña camaroncita — que todos los días me dice que hay algo importante en lo cual contribuir.

¿Lo apago? ¿Lo prendo? ¿Lo pico a muere?

Tengo muchas ideas. Pero aún no despego. Y eso me dice algo.

La pregunta que me cambió en un velorio

Me caí una vez. Y me da miedo ser tan aventada. ¿No me quiero volver a exponer?

Y entonces me pregunto de nuevo: si todo el mundo pensara como yo, ¿qué pasaría? ¿Seguiríamos evolucionando?

Ayer fui a un velorio. Había dos chavitos, entre 12 y 15 años, llorando. Normal — están en un velorio. Pero uno de ellos no conocía a la persona fallecida. Lloraba porque su amiguito lloraba. Porque el abuelo de su amiguito había muerto.

Y mi cabeza fue directo al ejercicio: si todo el mundo pensara igual que ese niño... ¿sería un mundo mejor?

Ahí mi pregunta cambió. No es solo acerca de pensar. Es un combo: pensar, sentir profundo, actuar en consecuencia — y permitirnos sentir vulnerabilidad.

Si pudiéramos despertar una sola capacidad

Si pudiéramos despertar en todos los humanos de este planeta una sola habilidad nueva, ¿cuál escogerías?

¿Habrá una que las abarque a todas?

La línea que más me incomoda

Y sí — el mundo sería mejor. Más empatía, más compasión, más dolor humano compartido.

Pero entonces llega la pregunta incómoda: si hubiera más empatía, ¿podría alguien aún secuestrar, matar, robar, destruir?

Empecemos de poquito en poquito.

¿Una cucaracha? Sí. Me dan asco y no las quiero en mi casa.
¿Un perro? Me cuesta trabajo. Pero si ese perro está poniendo en riesgo a un niño — defendería al niño. La vida de un niño es más valiosa para mí.
¿Un caballo? Más complejo. Pero si está sufriendo y ya no tiene posibilidades de vida — sí.
¿Una persona? Muy difícil. Pero si esa persona va a matar a muchos niños — definitivamente lo haría. Esta pregunta la he traído en mi mente por años. Es terrible estar en esa circunstancia. Pero lo haría. Hoy quiero pensar que sí lo haría.

La línea de sentir

Si me voy por otra línea — me gustaría entender la línea de Sentir.

¿Qué es sentir? Una experiencia en el cuerpo en relación a una circunstancia externa, o a una decisión de experimentar algo. Relacionado con las emociones.

¿Un animal siente? Sí — siente dolor, el hecho de estar vivo, tener un cuerpo, tener terminaciones nerviosas.

Todo esto me lleva a una inquietud interna que quizás no entiendo del todo. Pero quizás antes de continuar trazando líneas, es importante definir mi inquietud. Y quizás toma la forma de pregunta — porque la pregunta me invita a profundizar. Y quizás eso es lo que busco.

Can I be satisfied with my contribution to this world?

NO.

Are you?

Tool Box — Para encontrar tu línea

NOMBRAR LA INQUIETUD

¿Qué es eso que todos los días te molesta o te mueve? Escríbelo sin editarlo.

EL EJERCICIO DEL VELORIO

Piensa en alguien que actúa desde la empatía pura — sin razón lógica, solo porque siente. ¿Qué cambiaría en tu vida si actuaras así más seguido?

TU LÍNEA

¿En dónde está tu línea? ¿Qué protegerías a cualquier costo? ¿Qué te dice eso sobre lo que más valoras?

LA PREGUNTA QUE TE PERSIGUE

¿Cuál es la pregunta que no te deja en paz? Escríbela. No la respondas todavía. Solo déjala existir.

Loreta Garza Dávila
The Line
Lo que evito con elegancia · ¿En dónde está la línea?